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Richard Branson se transformó en el primer multimillonario en viajar al espacio en su propia nave

La marca del británico establece una victoria sobre Jeff Bezos, fundador de Amazon, y que se subirá a su propia nave el 20 de julio, en esta suerte de carrera espacial protagonizada por magnates.

El multimillonario británico Richard Branson voló al espacio ayer, a bordo de una nave de Virgin Galactic, un viaje que describió como la “experiencia de su vida”, y que espera que marque el comienzo de una era de turismo espacial lucrativo. “Enhorabuena a todo nuestro maravilloso equipo de Virgin Galactic por 17 años de duro y arduo trabajo para llegar hasta aquí”, dijo durante una transmisión en directo mientras la nave espacial VSS Unity se deslizaba de vuelta al Spaceport America en Nuevo México.

“Soñaba con este momento desde que era niño, la pasamos tan bien”, dijo emocionado una vez que volvió a la Tierra. Y agregó: “Ha sido mágico”.

En efecto, siempre soñó con esto, y para hacerlo realidad fundó su propia empresa hace 17 años, logró volar al espacio y finalmente disfrutar de esos ansiados minutos en ingravidez a bordo de su propia nave.

Este británico busca propulsar la incipiente industria del turismo espacial. Pero también logró con la hazaña superar a su competidor, el estadounidense Jeff Bezos, fundador de Amazon, arrebatándole el título de primer multimillonario en cruzar la frontera espacial gracias a la nave de una empresa que él mismo fundó.

“Estamos aquí para hacer el espacio muy accesible para todos e impactar en la nueva generación de soñadores”, dijo tras reiterar a su familia y al mundo el mensaje detrás de la empresa Virgin: “Convierte el sueño de viajar al espacio en una realidad”.

El objetivo de este viaje fue, de hecho, probar y evaluar la experiencia que vivirán sus futuros clientes.

Durante décadas, Branson protagonizó una serie de acrobacias que batieron récords, en las que recorrió 48 kilómetros entre Inglaterra y Francia, cruzó el océano
Atlántico en lancha rápida en sólo tres días y luego atravesó el Pacífico en un globo aerostático a velocidades de hasta 395 kilómetros por hora.

Aunque su audacia acercó a Branson al estatus de estrella del rock y atrajo una gran publicidad para sus empresas del Grupo Virgin, también tuvo que recurrir en varias oportunidades a los servicios de emergencia para que lo rescataran. Esto lo llevó a optar por actividades comparativamente más tranquilas, como el puenting, las carreras de yates y el triatlón de 2.000 kilómetros.

Pero la carrera por crear la primera empresa de turismo espacial del mundo ha reavivado el espíritu temerario del septuagenario empresario.

El despegue, que estaba pautado para las 7 horas locales (13 GMT), debió reprogramarse una hora y media debido a las condiciones meteorológicas, quedando para las 8,30 locales (14,30 GMT).

En esta ocasión, el viaje no se inició con un cohete, sino con un enorme avión que transportó la nave espacial. Una vez despegado de una pista tradicional, el avión conducido por dos pilotos tomó altura durante aproximadamente una hora.

Adosada a la parte inferior del avión se encontraba la nave espacial VSS Unity -una copia del modelo SpaceShipTwo- con otros dos pilotos y cuatro pasajeros a bordo: Richard Branson y tres empleados de su empresa. A una altura de unos 15 kilómetros, la nave -del tamaño de un jet privado- se soltó y encendió su motor para un ascenso supersónico hasta una altura de más de 80 kilómetros, el límite establecido en Estados Unidos para la frontera espacial. Esto está más allá del límite reconocido por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de EE.UU. como el borde del espacio, aunque menos que la Línea de Karman, un límite espacial reconocido internacionalmente a 62 millas del planeta.

Una vez apagado el motor, los pasajeros pudieron desprenderse de sus asientos y flotar durante unos minutos en ingravidez, admirando la curvatura de la Tierra desde una de las 12 ventanas de la cabina. Tras alcanzar una cúspide de altitud de unos 90 kilómetros, la nave descendió planeando.

Después del de ayer, Virgin Galactic prevé dos vuelos más de prueba, para luego iniciar operaciones comerciales regulares para principios de 2022. Y, a largo plazo, pretende realizar 400 vuelos al año desde Spaceport America, una base espacial construida en el desierto de Nuevo México, a menos de 100 kilómetros al norte de la pequeña ciudad de Las Cruces.

Unos 600 boletos ya han sido vendidos a personas de 60 países diferentes, incluidas celebridades de Hollywood, por un precio de entre 200.000 y 250.000 dólares.

Aunque Branson siga repitiendo que “el espacio es de todos”, la aventura sigue estando al alcance de unos pocos privilegiados. “Cuando regrese (del espacio), anunciaré algo muy emocionante para que más personas puedan convertirse en astronautas”, prometió.

La competencia en el sector del turismo espacial, cuyo inminente inicio se viene anunciando desde hace años, se aceleró vertiginosamente este mes: el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, también tiene previsto surcar los cielos el 20 de julio con su propio cohete, bautizado New Shepard y desarrollado por su empresa Blue Origin.

El imperio de
un caballero

Según el Indice de Multimillonarios de Bloomberg, Branson, que fue nombrado caballero en 1999 por la reina Isabel II por sus “servicios al empresariado”, tiene un patrimonio neto de aproximadamente 7.500 millones de dólares. Un portavoz dijo en diciembre que más de 40 empresas de la marca Virgin obtienen unos ingresos anuales de unos 22.000 millones de dólares a través de asociaciones, afiliaciones y participaciones directas. Al igual que Virgin Galactic, suelen dejar la gestión diaria en manos de los ejecutivos que las contratan.

Su carrera empresarial -que abarca desde sellos discográficos punk hasta gimnasios, ropa de novia, cuentas bancarias, un proveedor de telefonía móvil y la aerolínea por la que es conocido- ha sido tan variada como sus actividades extracurriculares.

Tras dirigir una revista estudiantil a los 16 años, su primera incursión seria en el comercio fue a través de una distribuidora y tienda de música por correo, que le valió una costosa condena por evasión de impuestos. Sin miedo, fundó Virgin Records en 1972, nombre elegido para reflejar su inexperiencia en el negocio.

El sello tuvo un éxito inmediato, ya que “Tubular Bells”, el álbum de debut del instrumentista Mike Oldfield, se convirtió en un éxito de ventas. La empresa firmó con artistas como los Rolling Stones y los Sex Pistols, y estos últimos contribuyeron a mejorar la imagen de Branson como outsider, ganando suficiente dinero para controlar la fundación de Virgin Atlantic Airways Limited en 1984.

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